Después de vivir la experiencia de cinco años trabajando en la promoción y atención del
Turismo Rural, hemos llegado a la conclusión de que, hoy día es un auténtico
"cajón de sastre" que necesita ordenación o, como mínimo, unas dosis de aclaración para paliar la creciente imagen instalada de que "Turismo Rural" es sinónimo de
"chollo barato", con menor exigencia del comportamiento respetuoso que merece cualquier establecimiento hotelero de cualquier tipo en cualquier lugar.
El concepto de
Turismo Rural es relativamente joven en comparación con el tradicional de sol y playa que tanto se ha impulsado, nacional e internacionalmente, desde los años sesenta. Nació como una evolución preñada de nostalgia y romanticismo de los
"veraneos en el pueblo", al que regresaban periódicamente los nativos exilados en la gran ciudad o sus descendientes, para buscar refugio, descanso, contrastes y recuerdos en el hogar de sus antepasados... y, hay que reconocerlo, a un coste menor que otras alternativas vacacionales menos asequibles. De esta forma, las carreteras se llenaban de "Seiscientos" y Vespas con sidecar, cargados hasta extremos que ahora nos resultan inconcebibles.
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Aquellos locos en sus viejos y entrañables cacharros. |
Con el paso del tiempo, las autoridades políticas cavilaron que ese hecho tradicional podía convertirse en una forma de ayudar a que el mundo rural obtuviese unos ingresos añadidos a las penurias ocasionadas por la evolución a la baja de las explotaciones agrícolas y ganaderas tradicionales, ayudando a frenar la sangría de la despoblación y ofreciendo una alternativa de autoempleo, mayoritariamente femenino. Y surgieron las
subvenciones, gracias a las que un buen número de habitantes de núcleos rurales repararon sus casas, en circunstancias que, como es habitual en España y favorecido por un escaso o deficiente control, no estuvieron exentas de la picaresca genética que caracteriza nuestro talante patrio.
Paulatinamente, el sector fue creciendo y segmentándose en diferentes tipos de establecimientos, más o menos profesionalizados (más bien menos, mayoritariamente), generando en el usuario potencial una notable confusión por las diferentes terminologías que cada autonomía utilizaba para designar servicios diferentes o equivalentes. Así, junto a las Casas Rurales de alquiler completo, surgieron los
Hoteles Rurales, los
Apartamentos Rurales, los
Centros de Turismo Rural, las
Posadas... etc., etc., sin que se consiguiese que calasen en la opinión pública las diferentes características y servicios que podían esperarse en unos y otros que, por otra parte, en muchos casos eran los mismos aunque se distinguiesen con distinta denominación.
Esa confusión se ha trasladado e instalado también en el mundillo, supuestamente profesional, de los portales web en internet especializados en el Turismo Rural, contribuyendo a reforzar y aumentar el despiste de muchísimos viajeros, cuyos propios perfiles, pretensiones y necesidades son tan heterogéneos que complican aún más la búsqueda de lo deseado en este mercado.
A grandes rasgos, intentaremos hacer una clasificación general de los mencionados perfiles de viajeros interesados en el
Turismo Rural y que componen la demanda actual, con diferentes porcentajes en cada caso, que aumentan proporcionalmente al descenso del precio. Demanda que es heredera de
muchas circunstancias mejorables y que actualmente se han agravado para el sector por las presentes condiciones socioeconómicas; a pesar de que, paradójicamente, debería ser el gran beneficiario de las mismas por la amplia, variada y atractiva oferta, muy competitiva frente a otras opciones de turismo y ocio vacacional, siempre que se comparen calidades y servicios equivalentes.
Intuitivamente barruntamos que una buena parte del problema radica en la mencionada confusión, generada por el abuso de "etiquetas" poco idóneas y que pueden generar decepción frente a expectativas que, siendo todas respetables, difieren tanto entre sí como la propia tipología de los establecimientos, insistimos, mal definidas y, por ello, mal identificadas. Porque
RURAL es sólo la definición que califica y determina un cierto enclave, no es en ningún caso una categoría de servicios ni de precios, como se interpreta erróneamente con frecuencia lamentable.
Veamos pues, la clasificación que mencionábamos al comienzo del párrafo anterior, relacionándola con el tipo de establecimiento más adecuado para cada grupo, sin pretensión de ser excluyente de otros criterios más cualificados.
- Grupos numerosos de familiares o amigos que buscan un punto de reunión para pasar unos días, dando menor importancia del entorno frente al bajo precio y a la opción de "hacer lo que les apetezca" en privacidad, incluyendo el uso de cocina y equipamiento general. Segmento de público orientado a las Casas Rurales de alquiler completo.
- Grupos más reducidos con iguales características que el anterior, pueden encontrar su alojamiento ideal en Casas Rurales para menos plazas o en Apartamentos Rurales.
- Parejas y familias o amigos en grupos menos numerosos que desean, tranquilidad, ocio integral y descansar plenamente; recibiendo toda la atención y servicios que disfrutarían en cualquier hotel urbano de calidad. Su opción son los pequeños y acogedores Hoteles Rurales (antes Centros de Turismo Rural en Castilla y León) que, además de habitaciones limpias y confortables, ofrezcan servicios de restauración, en el marco de un alojamiento con carácter y encanto. En estos, como en cualquier otro hotel o restaurante, lógicamente la normativa no permite el consumo de productos del exterior, salvo casos excepcionales.
En este último grupo acostumbra a concentrarse el que se identifica como
"turismo de calidad". Amante de la naturaleza y la cultura, generalmente prefiere el interior y la montaña frente a las populosas costas y playas, respetuoso con el medio ambiente y con el alojamiento, y para el que prima la calidad del lugar, el trato cercano y amigable y la gastronomía cuidada, tradicional y generosa. Todo ello ofrecido a un precio razonable que, con frecuencia, se considera barato por encontrarse en establecimientos familiares con menores costes de estructura que los grandes hoteles con muchas habitaciones.
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Las hermanas Sandra y Laia junto a la playa del cercano pantano de Aguilar. |
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